“Papa, ich habe schon mit dem Besitzer des Ladens gesprochen. Am Montag können wir Mamas Automaten rausnehmen und unsere Regale aufstellen. Sie weiß immer noch nichts.”
Ich starrte auf
den Bildschirm.
Während mein Mann mich vor allen demütigte, half mein eigener Sohn ihm, mir das Einzige wegzunehmen, was ich mir selbst aufgebaut hatte.
PARTE 2
A la mañana siguiente, Diego llegó a la posada con una bolsa de ropa y unos panes dulces.
Por un instante pensé que venía a disculparse.
Me equivoqué.
—Mamá, ¿dónde está el señor Salcedo?
—¿Cómo que dónde está?
—Papá dice que ustedes ya tenían algo arreglado desde antes de la fiesta.
Lo miré sin poder creerlo.
—Diego, ese señor ni siquiera se subió al taxi conmigo.
Mi hijo dejó los panes sobre una mesa.
—Pues entonces deberías aclararlo. Papá está preocupado porque su jefe no le contesta las llamadas.
—¿Y tú? ¿No estás preocupado por






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